Si caminamos desde el río Tunuyán; y atravesamos el barrio los Cóndores por arriba de las casas; y entramos al hospital y salimos por los pasillos hacia la puerta principal; llegaremos seguramente a  la calle 25 de mayo, con su grito de libertad. Su 1810.

Y cruzando la avenida San Martín- la mismísima calle 25 de mayo se transforma y cambia de nombre para convertirse en el que será el Jeremías Sprinfield de Tunuyán. Es decir; la calle que han elegido para nombrar al fundador, la calle Elías Villanueva.

¿Quién fue?

Antes de él…, ¿no podemos hablar de Tunuyán como lugar urbano?

A fines del siglo XIX esas hectáreas de lo que hoy llamamos Tunuyán le pertenecerán a la familia Villanueva, ya que Melchor, -su papá-, se va a casar con Dolores Delgado, la hija de Francisco Delgado, -a quién quizá San Martín le habrá dado éstas tierras a cambio de algunos esclavos y unos cuántos caballos para el ejercito de Los Andes, y Dolores la heredó. Así de simple.

 

Melchor Villanueva se hizo del Totoral, la gran estancia de Francisco Delgado. El hijo de Melchor y Dolores, Elias Villanueva -que será gobernador de Mendoza tres veces- y a quién imaginamos muy amigo y colaborador de Roca, -quién hará la genocida campaña del desierto con su ejército y los recién llegados rifles de winchester, para incluir desde el sur de Mendoza hasta tierra del fuego al territorio Argentino, un año antes de ese 1880 que “nosotros” ubicamos al inicio de la historia de Tunuyán.

 

Estamos hablando de Elias Villanueva cuya calle ¿qué coincidencia?, se cruza con la calle Roca. Elias Villanueva-, se cruza en sus primeros cien metros con la calle más extensa de la parte urbana de Tunuyán; Roca, -infinita como la campaña del desierto, -que aún hoy perdura en nuestros debates desde Francisco Pizarro a Herman Cortés, desde Rafael Nahuel a Santiago Maldonado y su ahogada defensa de la idea de reconocer a los pueblos originarios como un derecho a la identidad.

La calle Roca ganó siempre el debate; y por eso es tan extensa; y por eso arranca en el norte y desemboca en la Calle La Argentina, donde terminó de integrarse todo el territorio del país y que coincide la fundación de la Ciudad de Tunuyán.

Pero volvamos a preguntar por la calle Elías Villanueva.

Ubiquemos nuestra vista en la Mendoza de 1881. Sabemos que las políticas públicas desde hacía una década apuntaron a tres asuntos; tierra regada, capital y mano de obra.

En 1884 Rufino Ortega dictó la primera ley de aguas de la provincia; y así se concedían los derechos de riego. Tres años después se otorgó a sí mismo el derecho sobre 10000 hectáreas que él tenía en Malargue.

Recordemos que en 1879 se integró al territorio del país la mitad de Mendoza, parte de la Pampa y parte de Buenos Aires.

En 1885 llega el tren a Mendoza. Nuevas formas traerá para la economía. Nuevos actores.

La Mendoza mostrará en su vida urbana lujosas viviendas y también muchos rancheríos, es decir, desiguales expansiones económicas que son -como hoy- muy contradictorias.

Elias Villanueva fue un actor de las políticas estatales y de la instrumentación de decisiones que beneficiaron, -además de él- a muy pocas manos.

Recordemos que también éstas pocas manos controlaban el aparato financiaron que fue intervencionista para ejecutar obra pública socializando los costos y beneficiando a esas muy pocas manos.

La oligarquías mendocinas serán parte importante de las burguesías vitivinícolas de principios del siglo XX.

Pero volvamos a Elias. Elias de la Cruz Villanueva. Ése era su nombre; nació en 1845 en lo que hoy es Chile. Fue el segundo hijo de Melchor Villanueva y de Dolores Delgado. Fue diputado. Sargento de armas, luego ascendido a comandante de Guardias en San Carlos; protegiendo la propiedad del naciente Estado contra los indios que hacían los malones propios de la época; retratados en la primer parte del Martin Fierro.

En 1876, Elías Villanueva hizo establecer un matadero público, por supuesto, la concesión fue para él. Fue elegido por el colegio electoral de Mendoza entre 1878 a 1881 Gobernador de la provincia. De esos años es el decreto que separa la comisaria de Tupungato, dando así nacimiento a Tunuyán. Años de trazado de calles, de estaciones de trenes que comenzaron a unir extensos territorios.

Y desde principios del siglo XX iban a cambiar bastante los espacios. El adoquinado en las calles. Los tranvías. El mercado central. Elias Villanueva y Emilio Civit, -ambos gobernadores en la primera década del siglo XX-, comparten éstos negocios.

Los pueblos urbanos aseguraban una vida segura. Se fundaron como el caso de Tunuyán a partir de una comisaria. Y una vez levantada la iglesia y el cementerio; toda la ciudad que se inició alrededor de una plaza podía seguir creciendo.

Elías Villanueva fue un empresario-político, tres veces gobernador de Mendoza que se murió en 1913.

Es interesante observar que durante la tercera vez que fue gobernador, precisamente en el año 1901 su ministro de gobierno fue el Dr. Carlos Ponce.

Nuestras particulares formas de olvido y de sustitución nos conducen al nombre del Hospital; que primero se llamó “6 de setiembre”, y estaba donde hoy es el centro cívico, a la entrada de Tunuyán, -fue una posta sanitaria que se inauguró en 1931. Sólo había pasado un año de aquel infame 6 de setiembre de 1930 donde Uriburu tomó el poder de la república de manera dictatorial. Alguien con cierta sensibilidad tuvo el buen tino de cambiar el nombre “6 de setiembre” por el del Dr. Carlos Ponce.

¿Quién fue Carlos Ponce?

Carlos Ponce no trabajó nunca en el hospital porque murió en 1930. Su mérito no viene por el ejercicio de la medicina sino por ser un precursor de la narrativa regionalista. Esto podemos corroborarlo en sus cuentos y en su única novela, «Termalia»; que está ambientada en el complejo termal de Cacheuta. Carlos Ponce describe el paisaje con datos históricos de la zona de Cacheuta. La novela refleja actividades de una sociedad alta integrada por viajeros que buscaban en el balneario alivio a sus dolores.

También publicó «cuentos mendocinos» y «El Dr. Theodoro Silva» y numerosos artículos periodísticos. La narrativa regionalista, el sencillísimo, en la literatura mendocina, tiene en Carlos Ponce un adelantado y -como dijimos- un precursor.

El 22 de junio de 1930 con 67 años murió. El dr.Carlos Ponce que le prestó el nombre al hospital de Tunuyán hasta 1989; que se lo arrebató otro médico; de origen italiano que trabajó más de dos décadas en el Hospital Carlos Ponce; y tal vez su gran mérito fue juntar fondos para erigir un monumento, -al lado de un árbol de manzano de dudoso origen-; a 40 kilómetros de la ciudad de Tunuyán. Ése hecho hizo posible el argumento de colocar su nombre en el Hospital que se trasladó de sitio en 1989. Nos referimos, -ya se imaginan-, al Dr. Antonio Scaravelli.

Cuándo recorremos los lugares también recorremos nuestra historia. Y nuestro espacio puede ser siempre una apertura para seguir haciéndonos preguntas.