El pueblo de Vista Flores es inconfundible por el color de sus otoños. Hace mucho tiempo, a mediados del siglo pasado, es decir, apenas unas cuantas décadas hacia atrás en el tiempo, vivían dos hermanos, Francisco y Silvestre. Ambos, a fuerza de cosechas y madrugadas, supieron administrar una hermosa familia, abrazada entre las generaciones del tiempo por diversas sensibilidades.

Unas de ellas es Shirley Hinojosa, quien protagoniza estos pequeños trazos, un tanto borrosos, de la historia que pretendemos referir.

Entre sus reflexiones, Shirley Hinojosa, debe sospechar que los destinos de la estirpe del color azul, a veces son fruto de las circunstancias; y las circunstancias tienen una historia que las produce.  Para comprender estas razones tenemos que retroceder en el tiempo, y situarnos  a comienzos de los 70 cuando el primer Fairlane fue fabricado por la Ford y los hermanos, Silvestre y Francisco, ya tenían uno cada uno.

Silvestre era un hombre fuerte y unos de sus placeres más difundo era viajar con su familia a Mar del Plata; seguido por una camioneta de su propiedad, manejada por un trabajador de su confianza, y tres guitarreros -cuyano y compadre-, que desgranaban lacrimógenas tonadas sobre las cálidas arenas de la Feliz, ahí en Mar de Plata, (que entre los lugares jerárquicos de  sus divertirmentos favoritos, ése ocupaba los primeros puestos).

Francisco Hinojosa, por el contrario, era un hombre que moldeaba el tiempo libre, sobre el “oro” del pensamiento; y gustaba del sabor de la lectura, en el quieto jardín sobre el atardecer; vigilado de cerca por una copa alta de un exquisito vino.

Francisco se enamoró de su familia y de Pancha Rodríguez y se escondió en las pupilas de  Shirley, Enrique, Reina, Pichona y Elvira.

Silvestre y Francisco, eran hermanos, socios, confidentes, compinches. Su trabajo y sus hectáreas cuidadosamente trabajadas, (eran -agricultores-), recorrían varios kilómetros, alrededor de Vista Flores.

Francisco para separar las hectáreas cultivadas con frutales y viñas tuvo el maravilloso escrúpulo de identificarlas con colores.

imageShirley es la hija menor de Francisco.

La estridente risa, las noches del tiempo en aquellas escuelas de pupilas, los viajes, el amor, los hijos, la apropiación del presente, le dieron la sensibilidad, -todo un mar de aguas abiertas- en el color azul.

Y Shirley es un faro arriba del mar.

El proyecto “La Azul” se inicia en 1991 con 37 hectáreas de parral; que fueron reconvertidos con sistemas de espalderos.

Ese año Shirley ingresó al movimiento CREA, (Asociación de empresarios que trabaja en grupo, nacido del primer consorcio Regional de experimentación agrícola); y conoció tecnologías y se relacionó con los principales empresarios bodegueros del país.

De esa 37 hectáreas, sólo 17 quedaron igual y las otras fueron implantadas con una variedad llamada Pedro Jiménez, (muy común en el sur de España), entonces fueron injertados con Merlot, Semillón y Chardonay. Y la superficie fue creciendo con Cabernet Sauvignon.

Shirley, desde niña, percibió la amplitud térmica que hay en el Valle de Uco; y esas uvas estallando en racimos son para el vino, aroma y color.

Y ahora sabe que los espalderos le permiten un desarrollo vertical a la planta; y también que el sol vehemente tostando la piel de las uvas dará un rico vino para embriagar las exigencias del alma.

Así en 2005 un reserva proveniente de esas viñas, hecho con Malvec y una lagrimilla de Merlot, trabajado en barrica, ganó una medalla de “oro” en una exposición de vinos de La Rural de Palermo.

Shirley Hinojosa, quien colocó una bandera argentina, para señalar que hay terratenientes locales en las tierras del Valle de Uco, rodeadas por inversores extranjeros, en 2014 está muy próxima a inaugurar una Posada del Vino en su finca de 120 hectáreas.

El turismo de estancia es otra idea que germinó en el color “Azul”.

Las generaciones del tiempo nos dejan ver que la historia de dos hermanos, todavía se escribe en la sensibilidad de un color.

Desde cubilonline celebramos por la estridente risa de Shirley retumbando por la Finca La Azul.