Hay cierta belleza cuándo vemos en los objetos culturales que nos rodean una preocupación, casi obsesiva, por lo estético.

Sea un poema, una canción o una pintura, cuanto más se aleja de la imitación se acerca, -inevitablemente-, como todo el arte; para construir una especie de montaje que nos pisa  en la superficie de nuestra sensibilidad.

Esos pasos que nos pisan, esas huellas en esas superficies, nos atraviesan;como la vida.

Vamos «siendo» cuando nos conmovemos. Algo así me sucedió cuándo choqué en YouTube contra Slalom – Walt Whitman.

Una producción musical que realizó en septiembre de éste año Laureano Busse. Allí vemos a Florencia Schulze con una guitarra y a Victoria Pavez con otra, haciendo una canción. Y en su sencillez habita esa fuerza que está en todos los lugares, donde las cosas se nos vienen encima, para mostrarnos que somos sensibles.

En San Carlos, no sólo Florencia y Victoria, construyen unas estéticas que nos narran circunstancias emocionales que nos pasan a cada rato.

Compartimos la producción. Las imagenes valen más que las palabras que las explican.