En tiempos de Néstor Lencinas, -desde que fue gobernador de Mendoza en 1918-; tuvo entre sus planes promocionar nuevos cultivos, frutales, y además, introducir nuevas variedades de uva.

Para ello creó “la Dirección de fomento agrícola e industrial”. Lencinas organizó un sistema de propaganda, como vemos en la imagen de la nota, que data de 1924, con exposiciones para fomentar arboles frutales, -fruticultura- y también variedades de uva para consumo en fresco. Las variedades de vides para consumo en fresco, por disposición del gobierno debía realizarse con un injerto de pie americano, tal disposición no incorporaba requisitos para el tipo de variedad.

Esta norma, -que existía desde 1914 y se extendió hasta después de 1920-, explica porque los portainjertos se constituyeron en una práctica para producir viñedos nuevos.La variedad moscatel fue enviada a mercados extranjeros de modo experimental. Un ejemplo ilustrativo: Pedro Benegas, hijo de Tiburcio Benegas, -propietario de bodegas El Trapiche fundada en 1883-; envió en 1904 uvas criollas a Londres y llegaron en mal estado.Pedro Benegas pensó que contratar técnicos especialistas era lo mejor para seleccionar diversas variedades de uva que se adapten a las condiciones del clima de Mendoza.

Así fue que viajó a Europa, (él podía) y estuvo tres años capacitándose hasta que adquirió variedades para ensayar la tan codiciada adaptación a las condiciones ambientales locales.

Ya en 1914 ofrecía barbechos de uvas especiales de mesa. Por aquel entonces ya tenía cámaras frigoríficas que lo convirtían en un jugador muy importante, que en 1925, con su bodega El trapiche le ofrecía a terceros embalaje especial para uvas seleccionadas.En aquellos primeros años del siglo 20 Almería, España, era el principal centro comercial de venta y comercialización de las uvas en fresco que se consumían en EEUU.

El español Manuel Ruano, viajó desde Málaga con sus hermanos Juan y José, y desde 1913 trabajaron juntos en diversos emprendimientos.

Hacia 1920, desvinculado de ellos, Manuel Ruano compró tierras en Guyamallen, Godoy Cruz y Las Heras. Ensayó cultivos de la variedad Almería hasta que se posicionó como el principal exportador de uvas a EEUU. En 1927 producía 60000 cajones de uvas, y sus productos habían sido premiados en distintos certámenes nacionales.
En ese año, los bodegueros Bombal y Melero Rodríguez producían al año 45000 hectolitros de vino y además cultivaban y comercializaban duraznos y peras en Tunuyan,para el mercado nacional y para el extranjero (de ahí el nombre de la calle Bombal frente al club de campo).
Manuel Ruano, -quien trabajaba para ésta firma-, introdujo mediante el injerto en híbrido, variedades de viñas francesas y criollas. Para comercializarlas contrataron servicios de agentes de ventas en EEUU.
En 1930 Manuel Ruano, -creemos que ya desvinculado de Bombal y Melero Rodríguez- compró tierras en Llay-Llay, Chile. Sus ideas sobre comercializar con caja pequeña, de cartón, empacada con viruta, sin émboltorio sirvieron base para disposiciones fitosanitarias.
La firma Bombal Melero y la de Ruano tenían todo: registro de productores y exportadores de fruta de Europa y EEUU, tenían además tecnología, -cámaras frigoríficas-, galpones de empaque semi-automatizados que clasificaban el tamaño de la fruta según el peso; y como si fuera poco, tenían también agentes de ventas.

Para que nos demos una idea: en el Valle de Uco, entre 1924-1925 se plantaron 258 hectáreas de frutales siendo la mayoría perteneciente a la firma Silvestri y Crayón SA, del ingeniero Carlos Silvestri, – empresario ligado a la construcción que hizo el hospital español en Mendoza y el Hospital Néstor Lencinas en 1918.
De las 258 hectáreas en 1925 pasamos a 944 en 1931 y a 2696 entre 1937-1938, (se nota que Ruano ya estaba trabajando a toda máquina).

Una anécdota ilustrativa, el ingeniero Waisman, que se hospedaba en la casa de Ruano, dirigió las obras para asfaltar la ruta 92 en 1938. El dique Valle de Uco también es de aquella época, como así también el tanque de agua para Vista Flores.
Al comenzar la Segunda Guerra Mundial hubo poca disponibilidad de barcos en el mar, por lo que disminuyó el consumo de frutas en el extranjero. Manuel Ruano orientó su producción al mercado interno contratando para la comercialización agentes de ventas en el litoral.

Terminada la guerra mundial, año 1945; en el centro de su emporio, frente a su casa y en otras partes de Vista Flores, donó las tierras para que se construyan escuelas, una de ellas lleva su nombre, la escuela Ruano.