El siguiente texto es una propuesta de investigación que alude al film Los Salvajes de Alejandro Fadel y algunos conceptos del filósofo contemporáneo Jacques Ranciere.

 

 

La idea germinal como -como línea de investigación- a partir de una obra cinematográfica, es preguntarnos ¿cuales son las características de las políticas culturales que permiten que un sujeto; de un determinado espacio geográfico, consiga poner en acto la construcción de un film?.
Para enunciar la hipótesis de nuestro trabajo tenemos que referir la noción de «anónimo» de Jacques Ranciere.
Jacques Ranciere explica la noción de anónimo diciendo que se trata de una relación de tres términos, de tres anonimatos: el anónimato-ordinario de una condición social, el devenir-anónimo de una subjetivacion política, el devenir anónimo característico de un modo de representación artística.
Una subjetivacion política es el proceso mediante el cual aquellos que no tienen nombre se otorgan un nombre colectivo que les sirve para re-nombrar y re-calificar una situación dada.
Los nombres del Plebeyo o del proletariado, son nombres que designan a aquellos que no tienen nombre. El proletario más que un obrero, dirá Ranciere, es un ser vivo, que se reproduce sin transmitir ni patrimonio, ni nombre, ni historia.
imageEl colectivo es la salida de esa condición anónima; y bajo ese nombre colectivo los obreros pierden su identidad de agentes sociales, para convertirse en autores de una enunciación colectiva; es el nombre bajo el cual los mudos hablan y las personas sin historia se otorgan una historia.
Esta lengua y esta historia son la de los «anónimos» y también el reconocimiento de la capacidad «igual» de cualquiera. La igualdad de las inteligencias.
Un sujeto político no es un cuerpo colectivo. Es un colectivo de «Enunciación» y de «Manifestación» que identifica su causa y su voz con las de cualquiera, con las de todos aquellos y todas aquellas que no tienen derecho a hablar.
Pensar la relación estética de la política y política de la estética, consiste en pensar la relación entre la subjetivacion política de lo anónimo con el devenir característico de lo estético.
Y agrega, Ranciere, el régimen estético del arte no empieza con la consagración del autor. Empieza con la identificación de la fuerza de creación individual con la expresión de la vida anónima. La vida ficticia de estos anónimos se expresa ella misma en un determinado proceso de subjetivacion estética, (Ranciere ejemplifica con Madame Bovary de Flaubert, la hija de un campesino que quiere estetizar su vida, entonces el libro está a disposición de todas las Madame Bovary reales, que pueden apropiarse del libro para estetizar su propia vida).
Esta compleja dialéctica entre el devenir-anónimo de arte, la vida de las personas anónimas y la multiplicidad de las experiencias estéticas no cultivadas, es lo que hay que buscar detrás de las visiones simplistas del vínculo entre autonomía del arte y promoción de autor.
Esta introducción a nuestra propuesta de investigación tiene una estrecha relación con la primera hipótesis que vamos a enunciar; siguiendo a Ranciere, que afirma que «Arte y Política» estan ligados a pesar de sí mismos como presencias formales de cuerpos singulares en un espacio y un tiempo específicos.
Las condiciones de producción de la obra cinematográfica «Los salvajes» del imagedirector Alejandro Fadel, serán examinadas en el recorrido de nuestra investigación porque suponemos, como Goerge Yudice, en «La cultura como recurso», que las artes, ya no están restringidas únicamente a las esferas sancionadas de la cultura, sino que se han difundido en toda la estructura cívica, encontrando un lugar en la diversidad de actividades dedicadas al servicio de la comunidad y al desarrollo económico, y este papel expandido de la cultura puede verse en muchos nuevos socios que aceptaron las instituciones artísticas en los últimos años,-distritos escolares, parques, departamentos de recreación, cámaras de comercio y una hueste de organismos de bienestar social que sirven, todas ellas-, para resaltar los aspectos utilitarios de las artes en la sociedad contemporánea.
Entonces, preguntarle a la obra cinematográfica «Los salvajes» como fue su proceso de producción y su contexto de creación nos conduce a la enunciación de nuestra hipótesis:

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¿La realización de los salvajes, de Alejandro Fadel fue posible porque las políticas culturales de su contexto político promovieron la realización de obras de arte (cinematográficas) o bien ¿las condiciones de producción y el contexto de esa obra son el resultado de una posición determinada de su autor?
Y podemos pensar, siguiendo a Ranciere, que el arte es una producción social en estrecha relación con su ambiente político, religioso y científico, por ello confrontar el film «Los salvajes» con su tiempo y su contexto de creación es también pensar la política como obra de actores concretos; de sujetos que construyen la esfera verosímil del disenso; afirmando además a costa de los grupos que constituyen una población.
Son sujetos políticos en tanto que dan lugar a escenas de enunciación y de manifestación que pelean con los datos sensibles de la comunidad.
La política es la constitución de un espacio que es común en razón de su misma división.
El problema consiste entonces, dirá Ranciere, en su libro «Sobre políticas estéticas», en pensar la relación entre estas creaciones estéticas y las políticas estructuralmente implicadas en el régimen estético del arte.
Es relevante poner en discusión los contextos de creación porque los artistas pueden reponder directamente, relacionando la política del arte con su uso social estableciendo una relación provechosa entre la necesidad de arte de los desheredados y la necesidad de trabajo de los artistas.
La hipótesis de trabajo de la presente investigación es preguntar si el film «Los salvajes de Alejandro Fadel nos puede aportar datos sobre la política y el arte y sobre las capacidades de lo «anónimo» en un tiempo histórico determinado.
imagePodemos preguntarle a esa obra de cine, realizada por Alejandro Fadel y estrenada en 2013 si presenta las situaciones y los conflictos para romper la lógica de la representación dominante, es decir, la lógica del consenso que somete previamente las imágenes a su sentido.
Ranciere en 2009, en una entrevista titulada, «La imagen fraternal», plantea que hoy en día existen películas que participan en la constitución de un nuevo sentimiento colectivo, hecho de intolerancia respecto al sistema dominante y, al mismo tiempo, de confianza de las personas, las unas en las otras; el sentimiento de un mundo de afectos por compartir y no simplemente el sentimiento de la injusticia o de la absurdidad del mundo.
La hipótesis que pretendemos demostrar con nuestra investigación es, en definitiva, que el film Los Salvajes de Alejandro Fadel hace circular imágenes de nuevas luchas, en términos de Ranciere, donde uno tiene el sentimiento de una apuesta en común por la confianza en la unión de los anónimos y en el poder de las imágenes.
Y la circulación de ese tipo de imágenes guarda estrecha relación con las características de las políticas culturales que van a determinar los contextos de creación de esas imágenes.

( continúa)