La Sociedad del espectáculo (1967)

 

images (3)Es un trabajo de filosofía de Guy Debord.
Dirá Debord, «todo lo que una vez fue vivido directamente se ha convertido en una mera repetición».
Debord dirá que la historia de la vida social auténtica se ha sustituido por su imagen representada. El momento histórico en el cual la mercancía completa su colonización de la vida social.
El espectáculo es la imagen invertida de la sociedad en la cual las relaciones entre mercancías han suplantado relaciones entre gente; en quienes la identificación pasiva con el espectáculo suplanta la actividad genuina.
Guy Debord nació en Francia en 1931 y su tiempo y su historia coincide con las explicaciones de la relatividad general y con esa idea que se impuso rápidamente en el mundo que dice que universo comenzó con una gran explosión. Es decir una singularidad que fue el principio del tiempo.
Guy Debord, en La sociedad del espectáculo, dirá, el hombre es idéntico al tiempo.
La aproximación por el hombre de su propia naturaleza es también su comprensión del despliegue del universo. La historia misma es una parte de la historia natural, de la transformación de la naturaleza en hombre (Marx) y a la inversa, esta historia natural no tiene existencia efectiva más que a través del proceso de una historia humana, de la única parte que reencuentra este todo histórico, como el telescopio moderno cuyo alcance recupera en el tiempo la fuga de las nebulosas en la periferia del universo.
La historia ha existido siempre, pero no siempre bajo su forma histórica. Debord dirá, la temporalización del hombre, tal como se efectúa por la mediación de una sociedad, equivale a una humanización del tiempo. El movimiento inconsciente del tiempo se manifiesta y deviene verdadero en la conciencia histórica.
Para comprender a Guy Debord tenemos que pensar en sus influencias.
Primero en Henri Lefebre, filósofo marxista que planteó esa idea de La producción del espacio, es decir, que el urbanismo puede intervenir en el diseño de la ciudad para superar antagonismos como por ej. campo-ciudad.
Otro pensador que influyó en Debord fue Georg Lukás, que escribió historia y conciencia de clase en 1923, y que propugna, entre otras cuestiones, pensar en las teorías estéticas, fundamentalmente literatura, para relacionar dialécticamente el arte y las contradicciones de la sociedad.
Debord elabora un concepto crítico de «espectáculo» apoyado en la cuestión del análisis de la mercancía, el valor y también el fetichismo de la mercancía (Marx).
Debord dirá, El espectáculo no es un conjunto de imágenes sino una relación social mediatizada por imágenes.
El problemas no es únicamente la infidelidad de la imagen con lo que representa, sino el estado de la realidad que debe ser representada.
Debord recoge esa idea que está en el Capital, el carácter fetiche de la mercancía y su secreto, para decir el «espectáculo» en su desarrollo más extremo es esa tendencia a la abstracción.
Debord dirá, del espectáculo, su modo de ser concreto es justamente su abstracción.
Entonces Debord con su teoría del espectáculo describe la etapa posterior del desarrollo de la abstracción real de la forma valor (mercancía), de la sumisión del cuerpo social a sus leyes que transforma el conjunto de la sociedad según sus exigencias, no sólo en la esfera de la producción sino en la esfera del tiempo libre; por medio de la imagen de la falsa cohesión social que presenta el «espectáculo», que ve los lazos sociales alienados entre los hombres y materializa el éxito concreto de esa ideología.
Se puede analizar así el recorrido que empieza en el trabajo abstracto para representarse primero como valor de cambio y luego materializarse en el dinero, acumulación de capital (a partir de cierto umbral) para abocar finalmente en el espectáculo que es el capital a un grado tal de acumulación que se convierte en imagen.
Debord ve en ese contexto un mundo realmente invertido.