Un guion literario es un texto que contiene una historia que ha sido pensada para ser narrada en imágenes y sonido. En él se detallan las acciones y los diálogos de los personajes, acompañándolos con descripciones generales de los escenarios y acotaciones para los actores. La historia se escribe de manera visible, pero sin dar indicaciones técnicas para la realización de la película ni sobre el trabajo de cámara.

Los guiones literarios se escriben en un formato específico que permite que el director, los actores y el resto de personas que intervengan en la realización puedan interpretar el texto fácilmente.

A continuación mostramos la redacción en guion literario de las dos primeras escenas de Carancho, el guión de Ale Fadel, de la pelicula de Pablo Trapero:

 

  1. INT / EXT –  PATIO VEGA / CALLE – NOCHE

Sobre negro se oyen pasos, el sonido de un gran llavero y una conversación.

 

LUJÁN

¿Qué es este lugar?

HOMBRE

¿No te avisaron?

 

En la oscuridad, lentamente, a medida que avanzan, se recortan el cuello, la nuca y el pelo de LUJAN. Se adivina un largo pasillo que conduce a una puerta desde la que proviene un tenue haz de luz.

LUJÁN

Quiero hablar con Fernández.

HOMBRE

No sé nena… hablá con éste.

 

La puerta se abre y descubre un pequeño patio que comunica con el fondo de un gran estacionamiento. En el centro, de espaldas a cámara, SOSA fuma ansioso. Gira y muestra su cara, un hombre de cincuenta y pico, un poco ajado pero de rasgos y mirada intensos. LUJÁN sale de la penumbra y deja ver su rostro, una mujer de treinta, flaca, grandes ojos pero asustados, pelo recogido sobre su cuello.

 

SOSA

Buenas noches, soy Andrés Sosa.

 

Estira la mano como saludo intentando amenizar la situación. Ella no se mueve, no habla, mira como detrás suyo el HOMBRE que sale cierra la puerta. Vuelve su mirada sobre SOSA y ambos se miran fijamente, él viste un traje un poco incómodo y ella un ambo médico. Se observan.

 

SOSA

Él es el señor Vega.

 

Señala a sus espaldas, sentado frente a una precaria mesa de chapa, VEGA un hombre pálido de unos sesenta años, encorvado y huesudo, estira su mano temblorosa como saludo. LUJÁN no se presenta, no dice nada, hunde las manos en los bolsillos y mira hacia la salida nuevamente.

 

SOSA

Acá tiene lo que necesita.

 

SOSA le da una bolsa de farmacia, ella mira el contenido: frascos y unas hipodérmicas.

 

LUJÁN

¿Para qué es esto?

SOSA

¿Cómo para qué?

 

LUJÁN reacciona nerviosa, deja la bolsa sobre la mesa, abre la puerta y sale agitadamente. SOSA la frena en el pasillo tomándola del brazo. Nuevamente en la zona de penumbras, sus caras se recortan en la oscuridad. Ella no habla, alterna su mirada entre el piso y los ojos de SOSA, que comienza a tutearla.

SOSA

Esperá, por favor… No te avisaron nada… ¿Y el Cabra?…

LUJÁN

¿Quién?… Soltame.

 

SOSA la suelta, pero quedan más cerca uno del otro. VEGA los mira mientras bebe de una botella.

 

LUJÁN

Yo me voy, yo no iba a hacer esto… no voy a hacer esto.

SOSA

Pará, no te vayas, ya estás acá…

Yo tampoco hago esto, no quiero hacerlo, pero lo tengo que hacer…

Con tu ayuda o sin tu ayuda.

 

LUJÁN, nerviosa, no sabe qué hacer.

SOSA

Si vos me ayudás, el viejo sufre menos…

Si no, la va a pasar mal.

Yo te lo pido por favor, pero no es un favor para mí…

Es un favor para el viejo.

 

LUJÁN enojada, lo escucha. Hay un breve silencio, los dos se miran.

 

SOSA

Si te querés ir, andate, igual lo tengo que hacer.

LUJÁN

¿Cuánto ganás por esto?

SOSA

¿Y vos?

LUJÁN lo mira vacilante y con bronca. Finalmente entra.  SOSA la sigue. En el patio, VEGA sigue tomando ginebra.

 

LUJÁN

Deje de tomar, no le va a hacer bien.

VEGA

Perdón…

 

LUJÁN se para frente al viejo, abre el envase de una hipodérmica, pincha un frasco de suero y llena la inyección. SOSA, inquieto, se saca el saco, enciende un cigarrillo y se sirve café de un termo. LUJÁN arremanga el pantalón de VEGA y pasa un algodón con alcohol por la rodilla, ante la nerviosa mirada de SOSA. Finalmente clava la aguja e inyecta el contenido. VEGA sonríe nervioso.

LUJÁN

Ya está… Tengo que volver a la guardia.

SOSA

Gracias doctora.

VEGA

Muchas gracias.

 

LUJÁN no contesta, le da una última mirada a SOSA y sale acelerada por el pasillo. SOSA mira a VEGA con la pierna extendida y se sirve más café.

 

VEGA

Creo que no siento nada.

SOSA

¿Está seguro?

 

SOSA se arremanga la camisa. Se acerca a VEGA, se inclina frente a su pierna y acerca el cigarrillo. VEGA mira la brasa muy cerca de su piel y niega con la cabeza. SOSA desenvuelve el pantalón y vuelve a cubrir la pierna. Saca de debajo de la mesa, una maza de tres kilos. VEGA cierra los ojos y aprieta los dientes. SOSA mide con la maza, respira profundo y le da un violento golpe. El sonido del hueso rompiéndose es horrible. VEGA muerde fuerte para no gritar. SOSA deja la maza, se limpia las manos, se arregla la camisa y se pone el saco. Pasa un brazo de VEGA sobre sus hombros, lo ayuda a pararse. Salen por la parte trasera del patio hacia el estacionamiento del shopping.