♣ Cdor. Oscar P. Niemetz  

 

Intentemos razonar un poco sobre la adultez y sus implicancias. ¿Qué es ser adulto? ¿Qué creíamos que era “ser grande” cuando éramos pequeños?

Me divierten (por no decir otro tipo de emoción) las afirmaciones que escucho a diario: “Este chico es un desastre” (dice Mirta mientras pasa sus ojos desde el facebook que lleva en su celular a martillar el control remoto de su led de 1000 pulgadas). “Con estos jóvenes, no se puede hablar” (dice el profe Ignacio, mientras les cuestiona que están únicamente preocupados por el alcohol y la joda del sábado). “En mis épocas,  la juventud era sana, no como la que tenemos ahora” (dicen un grupo de señores cuarentones, luego de opinar de los atributos físicos de la chica que les sirve la cerveza).

Creo que hablar mal de los jóvenes es el deporte preferido de los imbéciles.

Detesto frases como “Ustedes los jóvenes son el futuro de la patria…”.  Dicho de otro modo: como nosotros los adultos no hicimos nada bueno por el mundo, a ver si lo hacen ustedes.

O mejor: yo no leo pero vos tenés que leer, yo uso facebook pero vos lo usás demasiado, yo miro televisión pero vos no sabés dialogar, yo me babeo con chicas jóvenes pero vos sos un libertino.

Ser adulto es hacerse cargo de uno mismo.

Yo conozco mucha (muchísima) gente que da la culpa de todo a su mundo exterior. Por ejemplo:

  • No me recibí porque tuve que salir a trabajar
  • Yo tuve mucha mala suerte en la vida
  • Como tengo niños no puedo capacitarme en el trabajo

No existe una verdad. La única verdad es aquella que nosotros creemos que existe. Si yo creo que tengo mala suerte claro que la voy a tener, y si yo creo que no puedo estudiar, no podré recibirme jamás.

Por todo esto, va siendo hora que “nos hagamos grandes” y que actuemos en la vida como protagonistas y no como espectadores. Es difícil quizá, pero hermoso.

¡¡¡¡Escúchese y cambie la mirada!!!!

Y tiene efectos secundarios: los adultos podemos retomar el rol de educadores de los jóvenes. Hoy los chicos, no creen en nosotros. Ni siquiera nos escuchan . Y por lo tanto, ellos tampoco podrán crecer.

♣ Director de ITU – Sede Tunuyán